lunes, 18 de febrero de 2013

La Jungla anémica

La última entrada en la franquicia protagonizada por Bruce Willis se ha quedado en los huesos. En sus escasos 95 minutos de metraje no hay espacio más que para la acción desenfrenada y adrenalítica. Atrás quedan las situaciones divertidas y diálogos chispeantes. Aquí solo queda sitio para persecuciones, tiroteos y explosiones. Y para que McClane acabe hecho mierda y quejándose de todo, por supuesto.


La Jungla: Un Buen Día para Morir es terriblemente esquemática y carece totalmente de una trama que importe más allá de ser la excusa que desencadena la acción. No hay ni una sola cosa que se le pueda quitar a su metraje o de lo contrario a la película le faltaría el mínimo exigible a un film. Esta película nos enseña una doble cara no exenta de ironía: tiene todos los elementos que caracterizan la saga (acción over the top, protagonista machacado y quejumbroso, asunción de cualquier trama por alocada que sea como la cosa más normal del mundo y total desinterés por la verosimilitud) pero nada del encanto de una trama que se va desarrollando a golpe de diálogos ingeniosos que nos ofrecían las otras películas. Aquí McClane no tiene tiempo para hacerse el durezas ante el malo ni para mofarse de nadie con algo de fuste.

Porque además la película empieza mal, muy mal. Rusos hablando en ruso sobre algo que no sabemos qué es. McClane completamente fuera de lugar en Moscú. Una persecución donde no está muy claro quién persigue a quién; ni por qué.
Afortunadamente, en cuanto la película se toma dos minutos para que sus personajes principales interactúen, las piezas empiezan a encajar mejor. Porque el problema de la película no es que el espectador no entienda (por otras películas mil veces vistas) que McClane senior quiere arreglar las cosas con su hijo el duro que hace como que le desprecia, pero que en el fondo le quiere. El problema es que la película no parece tener ningún interés en tratar el tema. Y cuando lo hace (ya obligado porque llevamos casi 40 minutos de película y seguimos con cara de “¡¿pero qué cojones?!”), carece del mínimo gusto y te dispara a la cara diálogos alambicados y prefabricados.

Los protas no se sienten cómodos hablando, así que se expresan disparando juntos. Una nueva clase de terapia de familia.
Como decía, una vez metido en harina casi todos los defectos de forma y fondo empiezan a dejar de importar. Cuando los dos McClane deciden que su aproximación al problema (y por tanto la aproximación de la película al desenlace) va a ser literalmente “matar a los malos y montar un pollo de los tuyos, papá”, sabes que el tiempo para profundizar en personajes o tramas ha quedado relegada al resto de películas de la saga. Esto es acción Die Hard destilada. Con sus malotes con traits absurdos (en este caso uno de ellos come zanahorias y le gusta bailar claqué), sus insultos a los malos, su utilización de todo lo que se mueva, y lo que no se mueva también, con el único objetivo de destruirlo todo de la forma más espectacular posible y por supuesto su momento “¡Yippee ki-yay, hijo de puta!” de rigor.

 

La Jungla: Un Buen Día para Morir no es una buena película. Pero no es un mal entretenimiento. El nivel de satisfacción que se obtenga en su visionado dependerá en gran medida del aprecio que se le tenga a John McClane. Él es toda la película. Ni secundarios, ni villanos carismáticos, ni tramas especialmente complicadas pese a los esperables giros aquí y allá. Tampoco esperéis al McClane charlatán. Está en Rusia, no habla el idioma y está de vacaciones. En ese sentido nuestro héroe actúa como avatar del director, que parece estar también jodidamente de vacaciones, perdido en algún lugar donde no consigue hacerse entender ni darle sentido a casi nada. Así que ambos hacen lo que más les gusta y les divierte: matar a los malos y montar un pollo de los suyos.

En camiseta, ensangrentado y hecho mierda. Si no acaban así, es que has hecho la película mal.


Indicaciones: Amantes de la acción desenfrenada over the top sin problemas con la shake cam. Fans del McClane más destrozón.

Contraindicaciones: Quienes crean que Los Mercenarios son todo acción sin trama ni diálogo. Esta tiene todavía menos. Mareados por el abuso de la shake cam. Quien busque una película con fundamento.

Interacciones: El resto de la saga. Aunque solo sea para comprobar si realmente se había mencionado antes al hijo de John. Los Mercenarios. IDKFA muy alto y muy fuerte, mutherfuckers.

Efectos Secundarios: Nostalgia glasses sobre el resto de la saga. Pensártelo muy mucho antes de volver al cine para ver secuelas de sagas por las que tienes aprecio.

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